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El PERTE VEC (Vehículo Eléctrico y Conectado) de la automoción tiene por objetivo «reforzar la autonomía estratégica, la modernización, la descarbonización y digitalización sel sector automoción a partir de la creación del ecosistema necesario para poder fabricar y desarollar de manera integral el vehículo eléctrico y econtado en España». Para ello, el PERTE incorpora dos tipos de medidas: por un lado, las que define como transformadoras para impulsar la cadena de valor del VEC, entre las que destacan un plan tecnológico de automoción sostenible, actuaciones integrales de la cadena industrial o un programa para integrar la inteligencia artificial en procesos productivos. Por otro lado, las medidas facilitadoras para la creación de una nueva movilidad, en las que se incluyen, entre otras, el Plan Moves III, el despliegue de las 5G o planes de formación.

La iniciativa abarca la producción de vehículos eléctricos y todo su entramado empresarial, y supone el primer Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE). Según anunció Sánchez, la inversión se repartirá entre 18.714 millones del sector público y otros 4.295 del sector privado.

El Gobierno pretende convertir a España en un hub europeo de la automoción eléctrica con este plan de inversiones, que abarcarán toda la cadena de valor, desde la investigación, la producción de coches y motores, el ensamblaje o fabricación de baterías, así como la extracción de las materias primas necesarias.

La implantación del plan VEC podría suponer, según estimaciones oficiales, una contribución entre el 1% y el 1,7% al PIB del país, y generar más de 140.000 puestos de trabajo. En 2023, España podría contar con unos 250.000 vehículos eléctricos matriculados.